MEDICINA ANTIENVEJECIMIENTO

Medicina preventiva que busca retrasar el proceso de antienvejecimiento biológico. El envejecimiento es un proceso fisiológico en el que el componente genético influye en un 25% y los aspectos dependientes del estilo de vida como son la nutrición, la actividad física o factores ambientales abarcan el 75%.

La medicina antiaging tiene como finalidad controlar los factores externos como el estrés, el sol, el tabaco, el alcohol o la mala alimentación, que aceleran el envejecimiento, para atenuar “un proceso natural inevitable”.

Para reducir su efecto, ha nacido la medicina antienvejecimiento, a la que se apuntan cada vez más personas como fórmula para mejorar su calidad de vidaanticiparse a la aparición de posibles enfermedades degenerativas, como el Alzheimer o el cáncer, como así también a demorar la aparición de fenómenos vinculados al deterioro del aparato cardiovascular.

Diversos estudios demuestran que el ejercicio físico es capaz de aumentar la secreción de endorfinas por parte del organismo, mejorando el bienestar general, disminuyendo también el dolor. El ejercicio mejora la capacidad física, disminuye el trabajo del corazón, disminuye la tensión arterial, disminuye las cifras de colesterol, disminuye la ansiedad y el miedo, mejorando la capacidad pulmonar.

Las personas que se mantienen activas viven en mejores condiciones físicas y durante mucho más tiempo.

La alimentación antienvejecimiento nos ayuda a defender las células de la agresión de los radicales libres y retrasar el proceso de envejecimiento. Los antioxidantes o nutrición ortomolecular, son sustancias que, aunque se encuentran en muy baja concentración en el organismo, poseen la capacidad de inhibir la oxidación causada por los radicales libres.

Estos antioxidantes se pueden encontrar en muchos tipos de fuentes naturales de alimentos. Cada alimento que contiene vitamina A, vitamina B6, vitamina B12, vitamina C, vitamina E, caroteno, ácido fólico o selenio, contendría los antioxidantes. En frutas como manzana, arándanos, frambuesas, fresas y plátanos y vegetales como zanahorias, brócoli, tomates, cebolla (especialmente colorada), lechuga, espárrago, espinaca,…